¿Por qué estudiar y hacer teología?

    Douglas Torres – The Gospel Coalition

    Alguien dijo una vez que en toda persona es un teólogo, cosa que es cierto si definimos teología como “lo que se cree de Dios” o “lo que se piensa o dice de Dios”. Toda persona tiene una perspeactiva del Ser Supremo. Aun los que se llaman ateos son teólogos, pues al pensar que Dios no existe, tienen una opinión: Dios no es real.

    Ahora, viendo que todos de una manera u otra tenemos una opinión de Dios, ¿valdría la pena tomar cursos, clases o leer teología? ¿Deberíamos estudiar y hacer teología? Si decimos que sí, entonces ¿Por qué?

    Bases teológicas

    La teología abarca toda nuestra vida. Hace presencia en diversas áreas: discipulado, educación cristiana, evangelismo, misiones, ministerio pastoral, apologética, espiritualidad, exégesis y ética. Sencillamente, no podemos ejercer o desarrollar ninguna de estas áreas sin usar teología. Cada cristiano en toda su vida debe usar esta disciplina: al orar o al leer la biblia, al responder a las  diversas preguntas que se nos presentan: ¿en qué iglesia congregarse, cómo vestir, cómo hablar, cómo pensar, cómo ser esposo-esposa, cómo ser madre o padre, cómo ser un buen ciudadano, hijo-hija, amigo, cómo administrar lo que Dios nos da? Si tenemos como principio teológico que Dios se ha revelado en la Biblia, entonces tenemos como teología que Dios nos muestra para cada una de estas facetas, pues la Biblia habla de todo esto y más.

    Más que teoría

    Debemos convencernos que la verdadera teología es práctica. Quizá aquí está uno de los grandes errores que hemos cometido. Hemos creído durante mucho tiempo que la teología tiene que ver con discusiones filosóficas de temas que no son pertinentes, que tiene que ver cosas difíciles de comprender. Pero la realidad es que aunque ciertamente dentro de la teología hay temas complejos, ella dicta toda la vida porque es práctica y vida pura.

    Dicho todo lo anterior, puede haber creyentes aún no convencidos de estudiar y hacer teología. Para ellos, algunas razones:

    1) Es la mejor forma de conocer más de Dios. Suelo decir a los estudiantes que me es ilógico e incongruente escuchar a un cristiano decir que ama a Dios y quiere conocerle más pero no quiere estudiar la Biblia.

    2) Es la mejor forma de conocer el plan de Dios. Lo que ha hecho en el pasado, lo que está haciendo ahora y lo que hará en el fututo; nos permitirá ver su propósito y mapa.

    3) Es la mejor forma de saber quiénes somos y qué papel jugamos en la historia. Nos permitirá ver cuál es nuestro propósito y ubicación en el mapa, nos llevará a visualizar cuál es nuestra condición y situación.

    4) Es la mejor forma de responder a las grandes preguntas de la humanidad. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el origen de las cosas? ¿El porqué y el origen de la maldad? ¿Cómo restaurarnos?

    5) Es la mejor forma de crecer espiritualmente. La verdadera teología, el conocer bien a Dios, nos lleva a la madurez espiritual. Esto debería ser un resultado en el teólogo.

    6) Nos ayuda a tomar decisiones y tener convicciones. ¿Qué del aborto o de la eutanasia? ¿Cómo pensar acerca del racismo? ¿Cuál es mi papel como ciudadano(a)? ¿Qué debo hacer como esposo(a) o padre o madre?

    7) Obediencia. Es la mejor manera de obedecer la exhortación de las Escrituras cuando nos dice: “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15).

    Necesitamos otra cosmovisión, otra forma de ver el cristianismo. Una forma que vea la necesidad de la teología en nuestras iglesias. Es interesante, y en este momento me río con dolor, ver cómo hay cristianos que creen que pueden hablar de “Biblia sin teología” o de “iglesias bíblicas sin estudio teológico”. Tales cosas simplemente no existen. La verdadera teología es práctica. Nuestra iglesia necesita una vuelta a las Escrituras, pero a un estudio franco y profundo de la Biblia, lo cual nos llevará a hablar de teología y, con el favor de Dios, a ver lo pertinente que realmente es. Creo que las iglesias y la sociedad en general claman por la verdadera reflexión teológica pertinente; necesitamos estudiar y hacer la “ciencia de las ciencias”, como se le llegó a llamar a la teología.

    Necesitamos teólogos

    Termino recordando lo dicho por un profesor a los graduandos: “Nuestra Latinoamérica necesita teólogos, pero teólogos latinos que escriban para nuestra iglesia latina”. Nuestra iglesia hispana necesita una vuelta a las Escrituras donde veamos lo que dice Dios referente a nuestro contexto. Creo que el mensaje del evangelio es universal y que la buena teología bíblica es eficaz en toda cultura, pero a la vez debemos tener la capacidad de reconocer las situaciones particulares de cada sociedad, ya sea asiática, norteamericana o hispana, y proporcionarle la respuesta bíblica pertinente. La iglesia asiática tiene problemas específicos por su contexto y necesita una pauta de Dios al respecto, lo cual se haya en las Escrituras. De igual manera la iglesia americana y nuestra iglesia hispana.

    Creo que con el tiempo la iglesia latina se ha dado cuenta de esto, y sé que hay varios buenos maestros de las Escrituras y varios teólogos. Pero hasta ahora sus voces no han sido tan fuertes como en otras sociedades y es muy poco lo que se ha escrito. Permita Dios que esto cambie. Un dicho muy coloquial afirma: “nadie conoce las goteras de la casa como el que vive en la casa”. Somos nosotros, los de sangre hispana los llamados a reflexionar y hacer teología bíblica en el contexto latino.